Con motivo de la próxima manifestación antitransgénicos, me gustaría hablar un poco del tema, el caso es que existen multitud de frentes por los que decir NO a los transgénicos, salud, biodiversidad, agua, dependencia, perdida de decisión, etc… ahora me gustaría hablar de uno en concreto.
La mayoría de los pequeños agricultores que hacemos ecológico lo hacemos entre muchísimas otras cosas por convencimiento, por un cambio en el sistema de hacer agricultura y de vivir, lo hacemos porque consideramos que necesitamos tener mas control sobre que sembrar y porqué, mantenimiento de variedades que a cada uno se le están dando muy bien en su parcela, porque consigue buena germinación de tal o cual semilla, etc… en definitiva porque podemos decidir, porque la agricultura es una ciencia local, en el sentido mas estricto de la palabra, y como tal, en cada lugar se han ido desarrollando miles de variedades de todos los cultivos, pues bien, los transgénicos rompen de raíz todas esas razones y premisas, parten de que sus semillas son igual de “buenas” para cualquier parte del mundo, no ya región o país, sino del mundo, la misma semillas funcionará igual en India, en África, en Holanda y aquí, ejem… ya con las semillas híbridas empezamos a tener esos problemas de pérdida de biodiversidad, pero esto es otra cosa.
Parten de que para que sean así de “buenas” hay que comprarlas todos los años, todos, nada de intercambiar (práctica milenaria entre agricultores) o guardar para el año siguiente, sino comprar, siempre, y a la misma empresa. Parten de que todos vamos a hacer la misma agricultura, de que vamos a hacer los mismos tratamientos (de la misma empresa claro), parten de que todos tenemos el mismo agua, la misma temperatura, la misma luz, los mismos tractores, los mismos pensamientos, las mismas ilusiones, las mismas necesidades, las mismas inquietudes, la mismos clientes, etc…
Ramón Roa Bañales
